Por una cultura de donación

Establecer una cultura de donación de órganos en República Dominicana enfrenta como principales obstáculos las limitaciones que impone la seguridad social, superar los tabúes y leyendas urbanas al respecto y el exiguo presupuesto asignado al Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort).

La realidad más desgarradora para cientos de pacientes que necesitan acceder a trasplantes cada año es que la cobertura para estos procedimientos y su posterior tratamiento es casi nula en el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS).

Las personas que requieren un trasplante terminan en la bancarrota, debiendo en la mayoría de los casos recurrir al Ministerio de Salud Pública, cualquier otra institución del Estado o alguna privada de beneficencia para lograr esta modalidad terapéutica.

El director del Incort, Fernando Morales Billini, precisa que para vencer estas limitaciones y evitar que las personas que necesitan trasplantes queden desamparadas, desde hace once años propugnan por la aprobación de un proyecto de ley que permita crear un fondo solidario de atención a pacientes con estas necesidades.

Explicó que ese proyecto de ley fue aprobado en la Cámara de Diputados, pero cuando llegó al Senado quedó paralizado, mientras los fondos que dedicó el presidente Danilo Medina se manejaron a través del Ministerio de Salud Pública con el programa de medicamentos “Protegidos”.

“Esos fondos, desgraciadamente, muchos fueron desviados al Senasa (Seguro Nacional de Salud) para compra de medicamentos de otro tipo, y muchos fueron usados sin que hubiera quizás un criterio sostenido de prioridad y racionalidad, y por ende, ese programa entró en crisis actualmente”, indicó.

El director del Incort plantea que, con un sistema de seguridad social tan frágil y excluyente para los pacientes necesitados como el que existe en República Dominica na, esos fondos sean manejados por una institución descentralizada que los use exclusivamente y con transparencia para esos fines, aunque dependa de Salud Pública.

También que los pacientes tengan cubiertas las pruebas analíticas y los estudios requeridos antes de someterse a un trasplante, así como el tratamiento post operatorio para evitar un rechazo del órgano y garantizar el éxito de la cirugía.

Bajo presupuesto
El pasado año se realizaron en el país 78 trasplantes renales, seis de hígado y 331 de córneas. Sin embargo cerca de 1,700 personas necesitan someterse a procedimientos similares cada año en el país y no lo logran porque no existen los donantes, ni el Incort cuenta con los recursos para suplir esa demanda.

El Incort maneja el mismo presupuesto que se le asignó cuando fue creado en el año 2008, unos RD$21 millones anuales, lo que cuesta actualmente un trasplante hepático en Estados Unidos.

Cultura de donación
Morales Billini reveló que, pese a las limitaciones por su bajo presupuesto, el Incort ha diseñado una serie de políticas y planes tendentes a establecer una cultura de donación de órganos en el país.

El objetivo es sensibilizar a la población sobre la importancia de donar, ya que en un momento cualquier familia puede estar en uno u otro lado del proceso. “Con ese propósito hemos desarrollado un plan nacional de donación y trasplante en el país, llevando a cabo diferentes actividades de difusión y promoción en los medios de comunicación que orientan y concientizan sobre la importancia de la donación, como un acto solidario, generoso y altruista”, añadió.

El Incort desarrolla, asimismo, un programa de capacitación y educación con charlas en las iglesias, universidades, escuelas y colegios, pero también de entrenamientos a profesionales de la salud.

Fruto de ese trabajo la entidad ha logrado elevar de 6% a 60% la cantidad de trasplantes en el país provenientes de donantes fallecidos, además de que el Incort ha enviado a alrededor de 70 médicos dominicanos a especializarse en trasplantes a países de Europa y Sudamérica.

Morales Billini lamentó que en los planes de estudios de las escuelas de medicina no exista el trasplante como materia, a pesar de que en los hospitales más desarrollados del mundo esta modalidad terapéutica alcanza el 30% de los procedimientos que se realizan.

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MITOS Y LEYENDAS SOBRE TRASPLANTES DE ÓRGANOS 

Hay una serie de mitos y leyendas que atentan contra la donación y trasplante de órganos en el país, pues provocan temores y confusión en amplios segmentos de la población que podrían convertirse en donantes.

Uno de ellas es que los médicos no realizarían el mayor esfuerzo por salvarle la vida a un eventual donante. También se descarta la posibilidad de que un paciente pueda despertar después de declarar su muerte encefálica, otro de los argumentos usados para no donar.

No es cierto que a un donante se le extraigan todos los órganos y tejidos al momento de fallecer, ya que la persona puede especificar previamente los que donaría al momento de su muerte.

El cuerpo no queda desfigurado luego de extraerle los órganos y tejidos donados y la donación no interfiere en nada con los preparativos del sepelio, pues es posible realizar el funeral hasta con el ataúd destapado.

Ya la mayoría de las religiones favorecen el trasplante de órganos, pues consideran la donación como una elevada demostración de amor y altruismo.

La donación de órganos y tejidos no implica ningún costo para la familia del donante y tampoco es cierto que de edad avanzada o enferma no pueda hacerlo, pues la donación dependerá de una exhaustiva evaluación de la función e integridad de los órganos y tejidos.

Uno de los aspectos que más daño hacen a la donación de órganos son las frecuentes informaciones publicadas en medios de comunicación sobre el secuestro de personas, especialmente niños y niñas para extraerles órganos para venderlos.

BANCO DE CÓRNEAS 
Se dificultan trasplantes Actualmente 110 pacientes, en su mayoría de escasos recursos, se encuentran en lista de espera en el Banco de Córneas de República Dominicana, diagnosticados y evaluados, preparados para ser trasplantados y recuperar su visión.

No obstante, la dificultad para obtener las córneas en República Dominicana de donantes fallecidos, como lo establece la ley, ata de manos a los dirigentes de la entidad, debido al alto costo por su importación.

Josefina Santos, directora del Banco de Córneas, explica que 80% de los trasplantes en el país se realizan con córneas importadas, lo que incrementa grandemente el costo del procedimiento, alejando la posibilidad de que necesitados vean resueltos sus problemas de visión.

Explicó que desde el 2013 a la fecha se han realizado 365 trasplantes, con un promedio de 150 y 160 por año, por lo que para poder cumplir con la demanda de este tejido se requieren de por lo menos 100 córneas por año.

Los costos de importación de las córneas desde Estados Unidos, sea de un banco subsidiado por el Estado norteamericano o de uno privado, oscila entre los 600 y 1,000 dólares por el procesamiento del tejido que debe ser bien preservado y el costo del envío ronda entre 200 y 300 dólares.

A esto se suman los costos quirúrgicos de los cirujanos, que oscilan entre los 45 mil y 60 mil pesos. Una córnea local sale en unos 5,000 pesos, porque el medio preservativo es lo más costoso y cuesta cerca de 200 dólares. Eso, explica Santos, retrasa el que se pueda acceder a los procedimientos.

Juan Salazar y Doris Pantaleón
Santo Domingo

Fuente: Listín Diario

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